El museo

A través de unas 10 cuevas, hemos reconstituido para usted el hábitat troglodítico desde la prehistoria hasta nuestros días.

Los hombres de la prehistoria encontraron aquí un refugio contra los animales salvajes. Además, estas cuevas reunían varias condiciones de vida: las fuentes de agua potable, los peces que se podían pescar en las ricas aguas del estuario.

Allí descubrirá la riqueza fosilizada del Cretáceo: amonitas, nautilos, erizos de mar, corales, ostras…

En la Edad Media, a lo largo de los acantilados de Meschers, vivía una colonia de piratas y provocadores de naufragios. Constituía una maravillosa avanzadilla ya que se podía divisar desde lejos a los enemigos que llegaban.

Aquellos bandidos despojaban todos los barcos que se dirigían hacia Burdeos. Hay que señalar que en aquella época muy confusa, la autoridad del rey de Francia no se ejercía al sur del río Loira, los Ingleses ocupando Aquitania. Hubo que esperar el reinado de Enrique IV para acabar con ellos por medio de trampas (barcos de comercio utilizados como añagaza, repletos de cañones y de soldados).

En acuarios podrá observar algunas especies entre otras, el famoso productor de caviar: el esturión…E iremos viajando por el tiempo con usted.

En una de las cuevas, descubrirá una reconstitución del hábitat típico de Saintonge (región de Saintes) del siglo XIX: cama, utensilios de cocina, colección de lozas regionales antiguas, trajes tradicionales, tocados y vasares.

Mejoró de manera considerable la vida de estos pobres que vivían en las cuevas cuando llegaron los primeros turistas que se dedicaban a la moda muy reciente de “los baños de mar”. En efecto, le temperatura constante, la luminosidad, el panorama exclusivo sobre el estuario así como el microclima de las terrazas con plena exposición al sur, hicieron del acantilado un lugar de paseo. Entonces aparecieron ventorrillos, cantinas, restaurantes, de los cuales el más conocido y el más codiciado fue el de las Cuevas de Matata.

Las Cuevas de Matata ocupan dos niveles en la ladera del acantilado. Una escalera interior da acceso a una cavidad más baja, conocida como la “de los enamorados”. Le sorprenderá el carácter salvaje del lugar. Entreabra la puerta secreta cavada en la pared rocosa; fue aquí, según la leyenda, donde Charlotte de La Trémoille, Princesa de Condé venía esconder sus amores infieles con su joven paje, Permilhac de Belcastel…

VENTA DE CAVIAR